Empresas como Google o Facebook podrían recibir multas de hasta el 2% de su facturación

Las compañías deberán pedir permiso expreso a sus usuarios

Las compañías de Internet como Facebook y Google tendrán que conseguir más permisos para el uso de los datos de sus usuarios si finalmente triunfa la reforma que prepara Bruselas para limitar la capacidad de las empresas para utilizar y vender esos datos, tales como los hábitos de navegación por Internet, a empresas de publicidad, especialmente cuando las personas no son conscientes de sus datos se está utilizando en ese sentido.

“Los usuarios deben estar informados sobre lo que ocurre con sus datos “, dijo Jan Philipp Albrecht, un diputado alemán del Parlamento Europeo, que está impulsando la reforma. “Ellos deben tener la capacidad de llegar a un acuerdo consciente con el procesamiento de sus datos o rechazar el uso de los mismos”

Facebook y Google, que fueron los primeros en beneficiarse del tráfico de datos de los usuarios, han estado presionando para frenar la reforma. También otros sectores como servicios de salud, ferrocarril han expresado su preocupación por esta legislación.

Albrecht, un político del partido Verde, tiene previsto anunciar hoy un plan para garantizar que los usuarios de motores de búsqueda y redes sociales puedan controlar qué parte de su datos es vendida a los anunciantes. El informe se basa en una propuesta anunciada por la Comisión Europea el pasado mes de enero para endurecer la protección de datos. El Parlamento Europeo, la Comisión y los países del bloque 27 buscarán un acuerdo sobre estas normas en los próximos meses.

Para las empresas de Internet esta legislación podría tener un efecto escalofriante para su próspero negocio. “Estamos preocupados de que algunos aspectos del informe no son compatibles con un floreciente mercado único digital europeo y la realidad de la innovación en Internet “, dijo Erika Mann , responsable de asuntos públicos de Facebook, quien añadió que el mercado digital es inevitablemente de carácter global, e incluyó los socios importantes de Estados Unidos.

La cantidad de datos online recolectados y vendidos ha crecido rápidamente. Los defensores de la privacidad estadounidenses estiman que un usuario de Facebook puede hacer ganar a la compañía 10 dólares al año haciendo clic en los anuncios, una cantidad considerable si se tiene en cuenta que la red social roza los 1.000 millones de usuarios.

Albrecht también dijo que las autoridades nacionales podrían ser autorizadas a imponer multas de entre 0,5% hasta 2% de la facturación anual por comprometer los datos del cliente, perdiendo o divulgando dichos datos. Sin embargo, políticos de alto rango en el Parlamento Europeo están presionando para que la multa máxima no supere el 1% de la facturación,.

El impulso para regular el uso de los datos viene exigido cada vez más por los propios clientes ya que los consumidores se están volviendo en contra de esta práctica. En diciembre, Instagram, propiedad de Facebook, anunció el proyecto de vender fotos de los usuarios a los anunciantes, pero tuvo que dar marcha atrás tras comprobar como muchos de sus clientes se deban de baja.

Los defensores de la privacidad dicen que las compañías no toman suficientemente en cuenta la privacidad de los usuarios. “Ellos pueden hacerlo si se sienten que sus razones para hacerlo son más convincentes que el derecho individual a la privacidad “, dijo Joe McNamee, un defensor de la privacidad en Bruselas.

Una empresa que sufrió un trágico suceso en 1978 denuncia que Google remite a información sensacionalista en sus búsquedas, lo que les causa daños económicos y reputacionales.

Un juez de Amposta (Tarragona) acaba de admitir a trámite la primera demanda por el derecho al olvido que presenta una empresa. Se trata de la compañía familiar Alfacs Vacances, que regenta el Cámping los Alfaques (Tarragona), complejo en el que sucedió un terrible accidente en 1978.

La empresa considera que Google no utiliza en todos los casos lo que denomina “algoritmo neutral” de búsqueda, ya que otras compañías como Hipercor en España o el casino MGM de Las Vegas en EEUU, que han sufrido atentados o siniestros que han tenido gran repercusión mediática, han conseguido que un primer rastreo en el buscador no sitúe las noticias de las desgracias en lugar preferente.

Alfacs Vacances denuncia que Google le produce pérdidas económicas y que daña su reputación. Se trata, por lo tanto, de una demanda por lo civil que invoca el derecho al honor de la empresa, a diferencia del resto de casos que se han producido hasta ahora, en los que ciudadanos particulares reclaman su derecho al olvido a Google por supuestas infracciones a la protección de datos.

Los abogados que asesoran a la empresa, Carlos Navarro y Antoni Rubí, de Carlos NAvarro Abogados, señalan que “la novedad jurídica reside en que la cuestión de derecho planteada no se refiere a la posible responsabilidad de Google por enlazar o albergar unos contenidos ilícitos, sino a la responsabilidad directa por mostrar en una forma determinada, diseñada y elegida por Google información que atenta contra el honor”.

Esto es, precisan, no discuten tanto que los algoritmos de búsqueda prioricen unos u otros resultados sino “la forma en la que Google los muestra acompañados de información gráfica que nada o poco tiene que ver con las búsquedas realizadas por un usuario”. Para ello, siguiendo jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (sentencia de 23 de marzo de 2010), entienden que Google desempeña un papel substancial en la configuración de su página. Google ha declinado hacer comentarios sobre este caso.

Todo ello cuando en los últimos años se ha incrementado el número de ciudadanos que reclaman el derecho a que sus datos personales desaparezcan de los índices que ofrecen los buscadores de Internet. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha dictado más de noventa resoluciones relacionadas con Google, instándole a que retire los enlaces que los demandantes consideran perjudiciales. El buscador se niega a retirar los contenidos y ha recurrido ante la Audiencia Nacional cinco de estas resoluciones.

Entre sus argumentos, Google esgrime que la jurisdicción española no es competente para decidir el asunto, ya que el servicio lo ofrece Google Inc., empresa radicada en California, y no Google Spain, cuyos servicios se reducen a ofrecer publicidad y no tratan datos.

Otro de los razonamientos reiterados por el buscador es que quien debe retirar la información es la página de origen y no Google, que sería un mero espejo de la realidad. Además, admite que técnicamente podría retirar los datos como solicitan los demandantes, pero supondría “vulnerar el derecho de información”.

Mientras, Europa vive la fiebre del derecho al olvido en Internet desde hace meses. La comisaria de Justicia, Viviane Reding, anunció que presentará una propuesta legislativa para protegerlo en las redes sociales.
En cambio, Javier Fernández-Samaniego, socio director de Bird & Bird, recuerda que “el actual marco normativo europeo ofrece mecanismos suficientes para concretar este derecho”.

El accidente
El mediodía del 11 de julio de 1978, un camión cisterna cargado con 25 toneladas de propileno licuado a una presión de 8 bares se salió de la carretera, a la altura del Camping Alfaques en Alcanar (Tarragona) y, a resultas de la colisión, se produjo una explosión de un radio de entre 0,5 y 1 km. que provocó la muerte instantánea de 160 personas y 300 heridos. En total, hubo 243 muertos, lo que convierte el accidente en una de las mayores tragedias en nuestro país.

Google y Microsoft
El pasado febrero, Google acusó a Microsoft de copiar el algoritmo de su buscador. Aseguraba que implantaron palabras sin significado en las plantillas y que el competidor hizo lo mismo. Poco después, Microsoft denunciaba a Google en Bruselas por infringir la competencia desleal. La firma que preside Bill Gates denunció que Google restringió el acceso a vídeos a otros buscadores cuando compró Youtube, entre otras alteraciones.

Italia y Francia
El caso Cámping Alfaques está relacionado con otras sentencias en Europa relativas a los servicios de Google. Una del Tribunal Ordinario de Milán de 31 de marzo de 2010 y otra del Tribunal de Grande Instance de París de 8 de septiembre de 2010 han entendido que el servicio de sugerencia de términos de búsqueda lesionaba el honor de una persona y que no podía ampararse en la neutralidad del algoritmo porque era un servicio adicional.

El derecho al honor de las compañías
En principio, el Tribunal Constitucional (TC) negó que las empresas tuvieran derecho al honor en la sentencia 51/1989. Sin embargo, este criterio varió y en la sentencia 139/1995 el TC entiende que la persona jurídica también puede ver lesionado su derecho al honor cuando se la difame o se la haga desmerecer en la consideración ajena. En estas sentencias se confronta el derecho al honor y la libertad de información y el TC entiende que la libertad de información prevalece salvo que la información no sea cierta o carezca de relevancia pública. No es el caso de Cámping Alfaques. Pero sí cabe alegar que la noticia es histórica, por lo que carece de relevancia en la actualidad. A juicio de Javier Aparicio, socio de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, “es ajeno a esta discusión si el buscador facilita información en orden distinto de otras empresas, lo que sería un caso de competencia desleal, más grave para el buscador”.

Fuente: Expansión

Abc

Aseguran haberlos obtenido al «hackear» un ordenador de un agente del FBI

Un grupo de piratas informáticos publicó en las últimas horas datos relativos a un millón de dispositivos Apple y aseguró haberlos obtenido al “hackear” un ordenador de un agente de la Agencia Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI). El grupo, autodenominado AntiSec y vinculado al movimiento de piratas informáticos “Anonymous”, asegura que el millón de números de identificación es tan solo una parte de los doce millones que hallaron en marzo supuestamente en un ordenador de la FBI, según informaron hoy medios locales.

La agencia federal aseguró que no tiene constancia del ataque informático. “El FBI está al tanto de los informes publicados que aseguran que un portátil del FBI se ha visto afectado, y también de la exposición de datos privados de números de identificación de Apple. En este momento, no hay evidencias que indiquen que un ordenador portátil del FBI se haya visto afectado ni de que el FBI haya solicitado ni obtenido estos datos (de los usuarios)”, remitió a Efe un portavoz de la agencia federal.

El grupo de piratas informáticos aseguró en un comunicado en la red que “la principal prioridad es robar y filtrar información clasificada del Gobierno, incluyendo conjuntos de correos electrónicos y documentación. Los objetivos principales son los bancos y otros establecimientos de alto rango. Si ellos tratan de censurar nuestro progreso, nosotros vamos a anular al censor con un cañón de fuego ungido con sangre de lagarto”, sentenció con lenguaje combativo.

Los piratas sostienen que, además del número de identificación de los dispositivos, consiguieron las direcciones de los propietarios y sus números de teléfono móvil asociados. Se trataría de datos vinculados a dispositivos Apple como los portátiles iPhone, las tabletas iPad y los reproductores iPod Touch.

Madrid

El buscador reconoce que no ha cumplido la promesa de eliminar la información recopilada por sus coches en Reino Unido, Francia y Bélgica, entre otros países

 

Google ha reconocido que no cumplió con su promesa de borrar toda la información personal, como los emails, archivos de navegación y datos de conexión wifi, que sus coches de ‘Street View’ captaron en 2010 en Reino Unido y otros países de la Unión Europea.

Estos coches se emplean para fotografiar los vecindarios y obtener imágenes que luego se emplean en los

 

 

 

 

 

mapas callejeros de ‘Street View’. Sin embargo, en mayo de 2010 además de las imágenes se obtuvieron datos personales de las redes inalámbricas de vecinos de más de 30 países.

Aunque la compañía prometió deshacerse de esta información personal, la Oficina del Comisionado de Información (ICO, por sus siglas en inglés) de Reino Unido ha negado que eso haya sucedido.

“El ICO está convencido de que esta información nunca debería haberse recogido, en primer lugar. Y cree que el que esta compañía no la haya borrado supone un motivo de gran preocupación”, han explicado desde el citado organismo.

“Google ha confirmado recientemente que sigue en posesión de una pequeña parte de los datos que se grabaron con los coches de ‘Street View”, ha declarado, en una carta publicada por el ICO, Peter Fleischer, consejero de privacidad global de Google.

Street View ha estado rodeado por la polémica desde su lanzamiento. Se estrenó en mayo de 2007 en Estados Unidos y llegó a Europa un año después con imágenes del Tour de Francia. Esta navegación que simula la realidad funciona también en los teléfonos móviles y tabletas Android Apple y tiene fotografiadas las calles de una treintena de países. En España, desde 2008. El último Estado en subirse al carro, a pesar de los temores por la seguridad, es Israel.

El servicio ofrece imágenes de ciudades y calles (360 grados de movimiento horizontal y 290 grados de movimiento vertical) y no ha estado exento de polémica porque los coches no se limitaban a tomar imágenes sino que recolectaban datos de las redes privadas inalámbricas (wifi) que encontraban en su camino.

En España, la Agencia de Protección de datos le impuso un expediente sancionador a la compañía. Desde Google España explican que mientras este proceso judicial esté abierto los datos no pueden ser eliminados. La empresa asegura que se ha borrado gran parte de la información almacenada como resultado de estas capturas, aunque no especifica cuánta.

El pasado mes de abril, los coches empleados por Google para rastrear las calles volvieron al país. Un total de 24 de estos automóviles se dedicaron a añadir modificaciones, actualizar lugares y mejorar las rutas a pie.

En el caso de Alemania, las autoridades dieron la voz de alarma en 2010 sobre los problemas de Street View con la privacidad de los ciudadanos al alertar de la captación de datos. Las autoridades obligaron a Google a eliminar del callejero hasta 200.000 edificios. Francia terminó imponiendo una multa de 100.000 euros al buscador por el mismo motivo. En Estados Unidos, país de origen del buscador, archivaron de entrada las investigaciones, luego las reabrieron y han terminado sancionando a Google por bloquear deliberadamente la investigación. La multa, 25.000 dólares.

 

Indexar contenidos, y utlizar las búsquedas de los usuarios como el perfecto reclamo publicitario, ha demostrado ser todo un negocio para Google. Y de tal calibre que la ha convertido ya en la primera compañía de Internet del mundo, con un amplísimo abanico de actividades. Un negocio, además, que le ha llevado a dar el salto incluso a la gestión de publicidad en medios tradicionales. Pero un negocio, en definitiva, basado en los contenidos.

Facilitar el acceso a la información, organizarla, ha sido hasta ahora la clave del éxito del mega-buscador. Pero su peculiar manera de usar esa información ha provocado que sus propietarios, los tenedores de los derechos de propiedad intelectual, hayan visto su negocio peligrar o, en no pocos casos, la oportunidad de conseguir dinero más allá de su actividad tradicional. Aunque fuese a través de los juzgados.

El indexado de noticias ha sido probablemente el campo, de los muchos que Google trabaja, donde el buscador ha tenido más problemas. Y la última vez, por iniciativa de la agencia de prensa francesa AFP. Después de dos años en los juzgados, la demanda de AFP contra Google por utilizar sus titulares y sus fotografías en el servicio Google News (Noticias Google), para enlazar a páginas con esas informaciones, ha muerto desinflado por un acuerdo extrajudicial.

Ninguna de las dos compañías da detalles, pero sí dejan claro que el pacto legaliza la conducta de Google. Aunque no es descabellado pensar que detrás haya dinero, sobre todo si se tiene en cuenta otro antecedente que parece calcado: el pacto entre Associated Press y Google, en agosto de 2006, que incluía un desembolso del buscador a AP por el uso de los titulares y las fotografías. En aquella ocasión, tampoco se especificaron las condiciones.

Y si se habla de conflictos por derechos de autor y noticias, hay que mencionar el caso belga. El pasado mes de febrero un tribunal de Bruselas dio la razón a Copiepresse (una especie de SGAE belga que agrupa a los editores de prensa en francés y alemán), y ordenó a Google a que dejase de enlazar desde su servicio News las noticias de los demandantes, con multa incluida en caso de no cejar en su empeño. Sin ganancia monetaria a la vista esta vez, Copiepresse parecía decidida a defender su modelo de negocio frente a una intrusión de Google, más que a sacar tajada de la situación. Y casi lo confirmaba al asegurar que después de Google, le tocaría el turno a otros gigantes como MSN y Yahoo.

El libro gordo del copyright

Pero el de las noticias no ha sido el único sitio en el que Google ha pinchado en hueso. Su proyecto de biblioteca digital universal, books.google.com, ha desatado algunas críticas. Las más sonadas vinieron de la competencia, y sonaban más a lavado de imagen que a crítica sincera. Fueron las que pronunció Thomas Rubin, un alto ejecutivo de Microsoft, el pasado mes de marzo, en las que acusaba al buscador de violar “sistemáticamente” los derechos de propiedad intelectual en este servicio. Google, que -de momento- no tiene conflictos de entidad por este asunto, recuerda que sólo publica aquellos contenidos sin derechos de autor, o a los que los propios titulares del copyright han dado su visto bueno.

Y del papel al vídeo, la compañía con sede en Mountain view se enfrenta a un continuo maremoto de acusaciones por los contenidos que los usuarios cuelgan en el conocidísimo servicio de YouTube. A la compañía le importaron poco los avisos de los analistas cuando, el pasado otoño, se hizo con el control de este estandarte de la llamada Web 2.0. Y eso que avisaban bien alto de los problemas que podría acarrear el pago de más de 1.600 millones de dólares por un sitio que no generaba beneficios, y en el que buena parte de los videos eran simplesgrabaciones de contenidos protegidos (y piratas, por tanto).

Demandas con sonido, y en movimiento

Las dudas legales sobre la cuestión YouTube parecen sin embargo haber afectado más a los grandes titanes de la industria del ocio audiovisual que a los canales generalistas tradicionales. Así, mientras las televisiones se disputan el honor de ser las primeras en tener su nombre detrás de la url de la web (y sin ingresos claros a la vista), Viacom ha demandado a Google después de meses de duras negociaciones. Y conciente de que tiene la sartén por el mango, el buscador ha aceptado la batalla judicial como una extenxión más de esa guerra de despachos.

Claro que la cosa no es para broma. El conglomerado mediático que controla cadenas como la CBS o la MTV reclama 1.000 millones de dólares por daños y perjuicios. Y si YouTube resultase condenada, eso significaría el fin para este incipiente negocio, y la derrota total en el mercado de la publicidad asociada a contenidos audiovisuales en la Red. Pese al riesgo en este caso, y pese a las presiones en los anteriores, Google ha demostrado claramente enlos últimos años que es capaz de ceder cuando toca. Pero también que nunca afloja el paso.

 ELPAIS.com Madrid